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BIM BIM. Aquí en Weimar las tiendas que cierran más tarde, lo hacen a las ocho de la tarde. No les culpo, a esas horas ya llevamos tres o cuatro horas de noche cerrada, y parece que ya es la hora de los malos.

Si a partir de esa hora quiero comprar algo de beber, como una cerveza, lo más cerca que me pilla es el Bim Bim. En España con ese nombre lo más probable es que fuera un puticlub, pero aquí es un restaurante chino-thai-bistro. Pilla cerca, pero aún así te tienes que enfrentar con los dos grados (al menos todavía son sobre cero) con los que te obsequia este agradable clima cuando sales a la calle.

Si a eso sumas el ritual pre-salida (métete bien la camiseta, ponte la bufanda, ponte los guantes, ponte el gorro, ponte el chaquetón) y lo calentito que se está con la calefacción a toda hostia, se hace bastante cuesta arriba. Pero el marketing no entiende de obstáculos, y hace que salgas de tu casa pese a todo.

Porque los del Bim Bim, una vez ha llegado el frío y han visto que el perrito zalamero que se hace amigo de todos los clientes no basta, pasan al contraataque, y dejan revistas para que te entretengas mientras esperas tu arroz, tus noodles o tu pato laqueado.

Concretamente, dejan el Playboy.


Yo solo iba a por una cerveza, pero he estado a punto de pedirme algo más complicado sólo por hojear un rato.

Publicado el viernes, 1 de diciembre de 2006, a las 1 horas y 50 minutos

DIE DEUTSCHE TAGEBUCH (IV). KALT. Hace tres días que no vemos el sol, el frío empieza a hacer daño (literalmente), y hoy han caido los primeros copos de nieve. Bienvenidos a Alemania.

Empiezo a tener problemas, porque las calefacciones ahora sí están a toda potencia, y son totalmente incompatibles con mis calcetines de cuello vuelto. En estos momentos estoy en la sala de ordenadores de la universidad, con mi ración individual (personal e intransferible) de charquito de sudor en mis zapatillas, y la frente comienza a estar perlada. Lo peor es que estoy a dos puertas de dos grados sobre cero.




Y lo peor de lo peor, que la temperatura máxima pronosticada para mañana es de cero grados.

Publicado el jueves, 2 de noviembre de 2006, a las 18 horas y 33 minutos

DIE DEUTSCHE TAGEBUCH (III). DAS PARFUM. El otro día fui a ver Das Parfum, o como dicen los que no saben alemán, El perfume. Entre ellos yo.

Espero que el Babilonio la vea y escriba sobre ella, y no voy a mear en su césped, pero he de decir que me gustó mucho, y que recomiendo que la vean. Me parece que hace justicia a un buen libro, y eso que teniendo como protagonista al mundo de los olores, llevarlo al cine (sin Odorsystem ni ningún invento de esos) era complicado. Para mí fue una experiencia visual maravillosa, sobre todo teniendo en cuenta que no me enteré de nada de lo que decían en la película.

Además, por fin supe lo que quería decir la expresión cine independiente. No puedo ilustrarlo con imágenes, así que trataré de describirlo. Porque cuando te dicen que vas al cine, en España suele ser algo así como un megacentro comercial con multisalas hasta debajo de las piedras, o también un gran cine en el centro de la ciudad, o incluso un viejo cine con solera y muchas historias en la platea.

Aquí para ir al cine me llevaron a una vieja fábrica abandonada, con una triste farola en la puerta y un cartel de uno 30x100cm que decía Kino. Terminamos de abrir la puerta entreabierta, y nos dimos de bruces con lo que hacía las veces de vestíbulo, taquilla y tienda de marranadas. A un metro de la puerta había un contenedor de los que se usan para transporte marítimo o ferroviario, al que le faltaba una de las puertas, que era por donde asomaba el taquillero/acomodador/vendedor de marranadas. Por supuesto, los cinco que íbamos no cabíamos a la vez.

Una vez comprada la entrada (4 euros, descuento de estudiante incluido), giramos noventa grados como el que baila un chotis, descorrimos una cortina y entramos en la sala. Sala que no era más que la citada vieja nave industrial, con las paredes desnudas semicubiertas por unas cortinas (telas es una palabra más apropiada) no suficientemente grandes para ocultar los muros.

En la pared opuesta a nuestra entrada, una lona blanca. Bajo ella, un altavoz grande, flanqueado por dos réplicas en los extremos de la platea. Y la platea, con sus butacas. Eso sí, sólo dos filas. Y no todas iguales. El resto, sofás, sillones, sillas, y demás útiles reciclados con el objeto de apoltronarse debidamente para disfrutar de la película. Ahora en invierno la gente ya no se lleva su manta, porque han instalado un nuevo sistema de calefacción.

Yo disfruté, y creo que más de uno también lo haría. Algunos Babilonios dejarían de añorar los Astoria.



P.D: He encontrado una foto del cine en cuestión. Es de día y no le hace justicia. La puerta que se ve está inutlizada, se entra por una más pequeña en el lateral no visible.

Publicado el martes, 24 de octubre de 2006, a las 15 horas y 42 minutos

DIE DEUTSCHE TAGEBUCH (II). ERSTE WOCHE. Mi primera semana en Alemania ha salido tal y como era de esperar. O sea, casi nada según lo planeado.

Para empezar, yo iba a tener una casa estupenda en una residencia de estudiantes maravillosa, y cuando llegué me dieron un cuchitril en el culo del mundo, caro, y sin más opciones. Y cuando pregunté que cuánto tiempo me daban para decidir, viví lo del chiste: Tiempo? 3... 2... 1....

Así que no tengo casa. Puede que hoy mismo firme por mi nueva habitación, con lo que mis problemas serán buscar un colchón, alfombras, silla, y demás. Y hacerme legal.

Porque hasta ahora soy una cosa rara. Soy inmigrante legal y turista ilegal, all in one. El espacio común europeo me convierte en legal vaya donde vaya, pero sólo si estoy de visita. Si no tengo casa, no tengo empadronamiento. Y si no tengo empadronamiento, no tengo banco, no puedo tener teléfono, etc. Ni la tarjeta de la Universidad me hacen.

Por lo demás bien. No logro entender a casi nadie cuando me habla (de los nativos de aquí, que hablan bien raro y bien rápido), por supuesto no logro hablar alemán, y cuando lo intento chapurreo un híbrido entre alemán, inglés, y castellano, incluso colando algunas palabras en francés. Y tengo algunos cruces mentales, como entre el 2 (zwei) y el cinco (fünf), que me dicen uno y entiendo el otro.

Y también empiezo a echar de menos algunas cosas, empezando por un teclado con todas las cosas en su sitio, y una enye. La necesito.

Publicado el martes, 10 de octubre de 2006, a las 9 horas y 41 minutos

DIE DEUTSCHE TAGEBUCH (I). 57 HORAS. Y volamos a Alemania.

Como casi siempre, hago las cosas con tiempo. Mañana toca recoger el DNI, entregar papeleos en la Universidad con un mesecito de retraso, y preguntar qué debo hacer para seguir rehabilitandome allá.

Y comprar la maleta, que si no a ver cómo la lleno.

Lo bueno es que nada más llegar nos espera la fiesta grande de Weimar, que es ni más ni menos que la fiesta de la cebolla, cosmopolita y sofisticada como pocas fiestas, y con una rima que invita al humor inteligente, que tanto gusta a D, por poner un ejemplo.

Y por si fuera poco, parece que también se celebra la tremenda efeméride de la típica salchicha Thuringia, la Rostbratwurst, que cumple nada menos que seiscientos (600) años. Por si hacen falta más datos para el chiste, una salchicha Thuringia no es tal si no mide 15-20cm.




Lo normal...

Publicado el lunes, 2 de octubre de 2006, a las 1 horas y 25 minutos

FEYNMANN. Todo el mundo tenía a Savarof como un muchacho de excelente carácter; pero cuando avanzó en su carrera y comenzó a mandar, experimentó una transformación bastante frecuente entre los hombres un poco calaveras; al llegar a la mitad de la vida y al verse revestido de autoridad se hizo despótico, brutal y puntilloso. Como no era inteligente, creyó que debía ser duro. Realmente esto de poder mandar es una cosa inomral. De jefe se vio que Savarof, no sólo no brillaba por su inteligencia o por su cultura, sino que se hacía cada vez más cerrado, más torpe, más militar.
[...]
Quizá si Savarof hubiera tenido otro oficio hubiera considerado su cerrazón como una desdicha; siendo militar, la disputó como un mérito.
Puesto que no sabía discurrir ni comprender, supuso que la verdadera misión del oficial era seguir al pie de la letra las ordenanzas y ser conservador y zarista como pocos.
[...]
Gracias a su fidelidad por la buena causa, Savarof llegó a general; pero al alcanzar este grado le hicieron pasar a la reserva. Savarof comprendió que esta medida la habían tomado para dejar avanzar a otros más inteligentes y más útiles que él, y como era natural, se indignó.



El mundo es ansí, Pío Baroja



Pío lo escribió en 1.912. Yo leo esto, y siento que alguien le ha puesto palabras a mis pensamientos mejor de lo que yo podría hacerlo, una vez más. Y no puedo evitar pensar en alguno de mis profesores.

El aquí firmante estudia arquitectura en Alicante. Creo que no lo había dicho nunca, no hacía falta. Para dar más señas, soy estudiante casi eterno por vocación, suspendedor de profesión, disperso, pluriempleado, a veces pesado, a veces vago. Y bajito y moreno, citando mi propia carta de presentación. Y firmo con mi nombre.

También me vienen a la cabeza alguno de mis profesores cuando en las películas de psicópatas y policías, el investigador de turno, habitualmente psicólogo, criminalista y macizo/a, dice que el asesino mata para suplir sus carencias sexuales y/o afectivas. Mezquino, amargado, inútil, desfasado, arrogante, acomplejado, frustrado, y demás adjetivos similares son igualmente evocadores.



No todos sois así, no todos. Querido maestro del que tanto he aprendido, si en estos momentos estás sonriendo, es porque no es de tí de quien hablo.

Richard P. Feynman, puede que uno de los mejores profesores de la historia, reiría.

Publicado el miércoles, 20 de septiembre de 2006, a las 0 horas y 11 minutos

HURT. .
I hurt myself today
To see if I still feel
I focus on the pain
The only thing that's real
The needle tears a hole
The old familiar sting
Try to kill it all away
But I remember everything


Hurt, Nine inch nails (Trent Reznor)



[Me hice dolor a mí mismo hoy
para ver si aún sentía.
Me concentré en el dolor
la única cosa que es real.
La aguja rasga un agujero,
la vieja y familiar picadura.
Intenté matarlo todo lejos
pero recuerdo todas las cosas

Dolor, Nine inch nails (Trent Reznor)]


Gracias a un anuncio, redescubrí las letras de Trent Reznor, y descubrí a Johnny Cash. Del primero recomendar The downward spiral (aún intento asimilar Mr. Selfdestruct) y The fragile. Del segundo sigo aprendiendo, pero su versión de Personal Jesus...

Publicado el lunes, 18 de septiembre de 2006, a las 17 horas y 18 minutos

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Ilustración de Toño Benavides
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