DOS CERO. Ganó el Madrid. Ganamos los
raulistas, esa secta que parecía en vías de extinción. No vi el partido. Podría decir porque no quise, o porque no pude, pero podría haber bajado a un bar o haberlo comprado o hacerle caso un amigo que me contó nosequé sobre una manera de verlo en una web china. No me apetecía verlo. O no lo suficiente como para hacer alguna de esas tres cosas. En cambio, las dos horas siguientes me tragué el debate de la Sexta, el gallinero del Rondo y las entrevistas a jugadores y técnicos que emitían en Real Madrid Televisión. Más que el fútbol, me gusta el furbo.