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BAILE. Aquella noche tan larga acabó al día siguiente. A eso de las cinco o las seis de la madrugada interrumpí una conversación que no recuerdo y apuré una bebida que no recuerdo para bailar una canción que no recuerdo en un bar que no recuerdo. Recuerdo, eso sí, que –seguramente por azar– acoplamos nuestros cuerpos y que, muy despacio, dimos vueltas y vueltas hasta que terminó la canción. Recuerdo que no dejé de admirar tus ojos, oler tu perfume y acariciar tu espalda. Recuerdo que aquella noche tan larga me pareció más corta que la canción que nos unió por primera vez. O sea, que ahora no me llames celoso. Anoche bailaste con otro.
Publicado el jueves, 19 de octubre de 2006, a las 9 horas y 18 minutos
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