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PENÉLOPE ME DIJO Y YO LE DIGO. Sentado en el café de la esquina de la plaza Dorrego, la terca sensación de que el tiempo es sólo una esfera blanca sin agujas. No hay que buscar hoy lo encontrado ayer, ni verlo con los mismos ojos, porque no sólo cambian los continentes sino también los contenidos. La plaza Dorrego, cierto, no es igual, ya no es aquélla. Pero nosotros tampoco somos los mismos.
Publicado el lunes, 19 de junio de 2006, a las 22 horas y 16 minutos
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