|
|
DESDE EL MEDIO, EN EL MISMÍSIMO CENTRO DEL LABERINTO. A veces llegaba el tiempo de jugar y entonces recordaba. Recordaba sus cuerpos convertidos en serpiente y lagarto entrelazados rodando calendas abajo, hasta lo más profundo. Fantaseaba con certeza las dos lenguas multiplicadas en cuatro, en ocho, en mil. Entonces se reptaban mutuamente su geografía. Mitad humanas, mitad instintos. Mitad pantera, mitad paloma; mitad día mitad noche, mitad figura mitad abstracto, mitad risa y mitad llanto, mitad verdad y mitad mentira, mitad desacato y mitad pudor, mitad vida y mitad muerte, mitad calor y mitad frío, mitad sueño y mitad realidad, mitad presencia y mitad ausencia.
Alejandro Stock. Tiempo de jugar.
Publicado el viernes, 2 de junio de 2006, a las 21 horas y 40 minutos
|