|
|
EL DRAGÓN SIN CABEZA, QUE NO DESCABEZADO.. Tenemos candidato opositor (Alckmin), tenemos candidato del partido en el Gobierno (no lo han confirmado, pero será Lula) y tenemos candidata roja, Heloísa Helena (PSOL), a la izquierda del Partido dos Trabalhadores (PT). Lo que no tenemos es candidato del PMDB, que suena a MPB, pero no. El asunto no sería noticiable de no ser porque esta última formación política es la más votada de Brasil, una (que dirían ahora) asimetría de la política del gigante sudamericano difícilmente entendible más allá del puerto de Santos.
En realidad, el PMDB es un partido sin ideología que arrasa en algunos estados de Brasil y obtiene cotas de poder en otros, gracias a las alianzas que establece con otros partidos. Lo que ocurre es que aquí existe una ley de verticalización que prohíbe establecer alianzas a nivel federal y estatal con siglas divergentes. Es decir, que si el PMDB se alía de antemano con el partido alfa para conquistar el Planalto (o sea, el gobierno del país), no podrá establecer pactos con la formación beta en el estado de Río de Janeiro o con la gama en Minas Gerais.
Nos encontramos entonces con una peculiar situación que no termina de entrar en la cabeza del gallego que arriba firma: el partido más votado renuncia a estampar la cara de uno de sus hombres en los carteles electorales; en consecuencia, teóricamente, lo suyo sería apoyar a una de las dos formaciones con opciones reales para gobernar (el PSDB de Alckmin o el PT de Lula), pero eso implicaría ser fiel a uno de los dos partidos en todos las elecciones que se celebren en todos los estados del país, donde los barones estatales del PMDB se han hecho fuertes. Conclusión: no me compensa colocar a un candidato con prácticamente nulas probabilidades de victoria, pero tampoco me compensa apoyar a otra formación (colocando a un vice de mi partido en la candidatura conjunta) porque ello me impediría manejarme a mis anchas en todos los feudos que ya controlo o quiero controlar, gobernando solo o abrazando a diestro y siniestro.
Sí, suena raro que el partido más votado del país no tenga un líder como Mao manda, pero ocurre. Garotinho, ex gobernador del estado de Río de Janeiro, donde ahora manda su esposa, de nombre Rosinha, sonaba con fuerza como precandidato, pero al final los dirigentes del PMDB decidieron no presentar a nadie. Garotinho, con quien servidor no compartiría ni un trago de aire, es un impresentable de la política que, apelando al populismo y declarándose, como el otro día, en huelga de hambre consigue seguir en la palestra y arrancar votos tanto entre los afavelados como entre la comunidad evangélica carioca. No importa que en la actualidad él no gobierne en el estado fluminense, ya lo hace su mujer, que en julio le pondrá un despacho de supersecretario. Dicen que ahora se va a pasar al PSC para presentarse a la alcaldía de una de las ciudades más bellas del mundo. Me Río de Janeiro.
Publicado el martes, 13 de junio de 2006, a las 18 horas y 35 minutos
|