|
|
EL MAR DE ARAL. Soy un escritor frustado. Una especie bastante común (el mundo rebosa de pintores, fotógrafos, notarios, arquitectos frustrados). Trabajé de periodista creyendo que atajaba pero sólo me desvié, no hace falta pegar rodeos. De meandro en meandro (primera vez que tecleo está palabra, tan peligrosa para alguien llamado como yo), no he encontrado el suficiente tiempo para parir lo que supuestamente deseo: una novela, una novela corta, sin muchas pretensiones, que empecé a escribir hace ya tres años. El archivo de word no pasa de las veinte páginas, estiradas, a pesar de que este verano pegué un pequeño arreón. Sin embargo, puedo contarla, puedo contármela. Tengo el argumento, la atmósfera, pero no encuentro las palabras, las ganas, qué sé yo.
Publicado el domingo, 12 de noviembre de 2006, a las 11 horas y 45 minutos
|