BATE-PAPO. Durante aquellos maravillosos años apurábamos las madrugadas oyendo su voz y descubriendo la fauna que se ocultaba entre los pliegues de la madrugada. Escuchando a
Gemma, noche tras noche, concebimos muchas amistades, algunas de las cuales suman ya trece, doce, diez, nueve años. Unas veces, permanecíamos en silencio. Otras, nos descojonábamos con los personajes que telefoneaban al programa. Pacopepe, en una ocasión, llamó, pero no recuerdo lo que dijo.
Hablar por hablar: viene esto al caso porque he visto
Talk Radio (Oliver Stone, 1988) y me ha gustado.