 
|
|
|
|
|
|
www.bestiario.com/caviar
|
|
|
CARRÉ DE CERDO EN COSTRA DE MOSTAZA. Ingredientes:
500 gr de carré de cerdo • 100 gr de patatitas • 100 gr de champiñones • 50 gr de alcachofas • 6 tomatitos parrilla • 2 cucharadas de mostaza • 50 gr de miga de pan • 1 huevo • 2 vasos de vino blanco seco • Aceite de oliva • Sal y pimienta
Por si alguien piensa que en una primera cita el cerdo no es lo correcto, pues que lo haga de lo que quiera. Pero es una receta que nos permitirá el tiempo suficiente, para que adecentemos la casa, barramos y pasemos el aspirador, las ventanas, habrá que haberlas hecho el día antes, o rezar para que ese día llueva y decir, si es que parece que espera para llover a que limpie los cristales. Nos demos la ducha de rigor, etc...
El carré de cerdo es comprar unas costillas de cerdo, o chuletas, como cada cual las llame, pero en un solo bloque . Y ya que estamos con el señor carnicero, que nos las de de la parte de palo, y le quite la falda, dejando los palitos al aire. Recomiendo poner cara de asco al decirlo con un toque de es que viene en la receta como obligatorio, y no entiendo porqué.
Ya solo nos queda encender a 200º el horno, y poner un poco de aceite en una placa que vaya al horno. Ponemos las patatas, lavadas, y las alcachofas, a las que le habremos quitado una pequeña parte de las hojas y el tallo. Pero si. En crudo. El carré lo salpimentamos, y a la placa. Pal horno. Siento decir que esta receta requiere una hora y media para hacerse.
Lo siguiente que haremos, es a los tres cuartos de hora, verter el vino blanco, ni muy bueno, ni muy malo. Como dice un amigo mío, al menos que me lo pueda beber. Y cuando falten 15 minutos, hacemos una masa con la miga de pan, el huevo y la mostaza, que extenderemos por la carne del carré, pegado a las costillas. Pondremos los tomatitos y los champiñones, lavados y cortados los pedúnculos de los tomates, y el rabo de los champis. Y ya está.
Calentar y servir. Enhorabuena a los premiados.
Publicado el lunes, 6 de marzo de 2006, a las 10 horas y 54 minutos
|
|
|
LO SIENTO. No tengo ni idea de arquitectura. Creo que ya lo había reconocido. Recibí un correo desdiciendo mi descripción de la fuente. Aunque creo que no era de lo mismo de lo que hablábamos. Pero no es una fuente cualquiera.
Sé que muchos piensan que porque esté al lado de una casa feísima, y que en el parque de arriba ya no estén ni Olga ni Víctor en su entrañable bar-restaurante ya no merece la pena. Pero sigue siendo una de esas fuentes deliciosas, que no tienen nada que ver con las que nuestro anterior alcalde nos congratulo, plantando bodrios por toda la ciudad.
Ante estos hechos, me armé de una cámara, y, temprano, por la mañana, me he ido a hacer una fotos, con la sensación que entre la cantidad sería capaz de conseguir alguna buena, o al menos decente. Bueno, no pidamos peras al olmo.
Estaba yo in situ, poniendo una mirada talmente de “pasaba por aquí”, haciendo las fotos, dejando el respiradero del metro a un lado, no me siento Marilin Monroe, ni me había puesto faldas para la situación. Y en ese momento clave de estar decidiendo si coges también las escaleras y las estatuas que la coronan, o solo las merluzas enormes, cruzó princesa un delirante japonés, cámara en ristre.
-Oye, es importante?
Yo me le quedé mirando, lo que antes, haciendo fotos a hurtadillas, como que no me había fijado en él. Así es como me di cuenta del engaño. Este “japo” hablaba un castellano con deje de Carabanchel. Que yo soy de Chamberí. Y tenía cara y postura, o impostura del Foro, ver Madrid como lo llamamos los aborígenes. Y vestía chándal. Así que no me quedo más remedio que decírselo.
-Tú no eres japonés.
Y se lo dije sinceramente.
- Posh claro que no, tío. Ejque no se ve. Que te digo si es importante.
Y se puso a hacerle fotos a mí fuente. Creo que alguien debería escribir al ayuntamiento para saber cual es la historia, y hasta el nombre de esta fuente. Pero mientras tanto la llamaremos Mi Fuente, o para entenderos entre vosotros, la Fuente de Monsieur.
-Es la fuente más importante de esta ciudad.-Le dije.
-¿Porqué?
Estuve a punto de decirle la verdad, que me dejase en paz. Que así no se podía hacer fotos de incógnito.
-Porque desde que se hizo, los amantes siempre la han usado para medrar.
-¿De que vas tío? Yo solo te he preguntado la verdad.
Eso me hizo preguntarme, o este tío sabe algo que yo no sé o no se ha enterado nada de nada.
- Que los amantes, no los novios, la usan para medrar. Tienes que pedir un deseo y echar una monedilla.
Se acercó hasta el mismo borde de mi fuente. Miró fijamente. Y me miró con cara de pocos amigos.
- No hay ni una peseta.
-Claro, ahora se echan céntimos de euro tío.
-Pero no hay ninguno. ¿Qué no soy gili, vale?
Y se puso a saludar hacia el otro lado de la calle. No he contado que por el principio de Princesa, la gente suele ir por el otro lado. Por la Plaza de los Cubos. Una chica, en chándal le devolvió el saludo gesticulando.
- Mira tío.- Le dije- La acaban de vaciar hace nada por las obras del Metro. Y aquí solo la usamos los del barrio, que somos los que lo sabemos. La Duquesa también suele dejar monedillas, así que tu mismo. Si quieres te lo crees o no. A mi me da igual.
Me volteé con cara de indignación, y fui caminando de hurtadillas. No, de hurtadillas, lo que hacía era mirarle a él, y al otro lado de la calle. A ella solo le faltaban los rulos y las pantuflas, y eso que creen que van elegantes y desenfadadas. Llegué a las siguientes escaleras, y antes de subirlas me percaté que él se hurgaba los bolsillos y echaba unas monedillas a la fuente. ¿Fantasma o necesitado?
Publicado el lunes, 13 de marzo de 2006, a las 12 horas y 54 minutos
|
|
|
CREMA DE GUISANTES CON GNOCCI FRITO. Ingredientes:
150 gr de guisantes desgranados • 1 cucharadita de azúcar • 20 gr de mantequilla • 1 vaso de caldo de gallina • 50 gr de gnocci de patata • 1 cucharada de jamón o beicon en tiritas • Aceite de oliva • Sal y pimienta
A veces el gran problema es decidir si lo comemos caliente, o frío. Eso, aunque parezca lo contrario, lo deberíamos de decidir según el tiempo que haga, sin dejarnos llevar por otros considerandos, que somos muy dados a perdernos por los nervios.
Los guisantes, lo mejor es comprarlos frescos, con los que deberíamos comprar unos 300 gr, que tras desgranarlos se quedan en nada. El gnocci, lo podemos hacer mezclando “pate a choux” con puré de patatas. Mitad/ mitad. Aunque ya sé que los venden. Pero lo intento.
La decisión del jamón o beicon se las dejo a ustedes. Pero nada de jamón cocido.
Lo primero será escoger una sartén, en la que vamos a fundir la mantequilla. Y agregaremos los guisantes. Lo justo de darles unas vueltas, unos 5 minutos, ya que luego agregamos el caldo de gallina. ¿Que también los podemos hacer de faisán? Ese tipo de consultas a la Tigresa, que es la que sabe mejor el grado de sofisticación que requieren estas primeras citas. O depende de los gustos de quien queramos reenamorar.
A lo nuestro, que luego Mario dice que me enrollo. Agregamos el caldo de lo que hayamos decidido, y lo dejamos 5 minutos borboteando, que es algo menos que hirviendo. Echamos la cucharadita de azúcar. Ya solo nos queda dejarlo templar, lo trituramos y pasamos por un chino. O lo pasamos directamente por un pasapurés. Lo ponemos a punto de sal pimienta, y a la nevera, o a esperar el calentón. Perdón, menos risitas, que yo hablaba de la crema de guisantes.
Por otro lado, debemos de sofreír el jamón, o e l beicon en un poco de aceite, para que quede crocante. Unos 5 minutos a fuego medio. Lo dejamos escurriendo en un colador de tela metálica. Y ya solo nos queda freír los gnoccis con aceite abundante. Mejor en freidora a 170º. Que no. Que no hay que cocerlos antes. Lo que buscamos, aunque los gnoccis sean de pasta es otro resultado. Ya veremos. Lo justo para que doren.
El jamón y los gnoccis es mejor, a mi gusto servirlos calientes, o al menos templados, y para está el microondas. Yo, como no tengo esas modernices, lo hago salteándolos con una pizca de aceite, y en la misma sartén justo en el momento de servir.
Publicado el jueves, 16 de marzo de 2006, a las 20 horas y 48 minutos
|
|
|
TACO DE ATÚN AL CURRY ROJO. Ingredientes:
400 gr de atún rojo • 10 gr de pasta de curry rojo • 2 cucharadas de leche de coco • 1 chorrito de vinagre • 1 cucharadita de azúcar • Aceite de oliva • Sal y pimienta.
A mi me suele gustar con unas verduras cortadas más o menos finas, y salteadas al momento, con un toque de azúcar, sal y pimienta. Pero con un puré de patatas esta inconmensurable.
Si. Lo sé. Con la ventrisca también queda delicioso este plato. Cada cuál que decida lo que compra. No te digo. Y que el pescadero reparta suerte.
Lo primero será dejarnos la salsa hecha. En una sartén, con un poco de aceite y a fuego medio, ponemos la pasta de curry rojo a cocer. Unos dos minutos, y le añadimos el vinagre. Al minuto, la leche de coco y el azúcar. Lo dejamos cocer otros tres minutos y ponemos a punto de sal.
El atún, lo mejor es que el pescatero nos lo haya dejado en tacos, como un solomillo. Aunque luego lo podemos trinchar nosotros, al emplatar alrededor de la guarnición escogida. Y lo doramos unos dos o tres minutos por cada cara. Si. La idea es que quede crudito. ¿Que lo queremos más hecho? ¿O nuestr@ futuro partenaire le gusta más hecho…? O cambiamos de partenaire, que sería lo más aconsejable, o…lo siento, se me ha olvidado como se hace más.
En el momento de servir es cuando lo hacemos, y en el momento de comer, lo salpimentamos. Aunque en este caso queda mejor si la sal es semigruesa.
Ponemos la salsa a calentar, y la guarnición..¿ya la hemos decidido verdad?
Publicado el martes, 21 de marzo de 2006, a las 18 horas y 44 minutos
|
|
|
NIÑO DE ATREZZO. No paran de parecerme irreales ciertas cosas. Como diría mi padre, que en paz descanse, ¡A donde iremos a parar!
No iba yo paseando por mi barrio, bueno, de recados o encargos por mi barrio, caminando por la Calle San Bernardo, tras salir a esta desde la calleja del Pequeño Cinestudio Magallanes, que en paz descanse (fue allí donde vi por primera y única vez El Acorazado Potemkin, sin decir una palabra ni yo ni ellos (hablo de los del acorazado) y que parece la trastienda a de las meadas de todos los gatos del barrio, y la salida de socorro de las cocinas de un fast-food de la zona.), cuando al cruzar para ir hacia Fuencarral, la calle, no el barrio que pilla un poco lejos de la zona donde estaba yo deambulando, de recados, por cierto, que menudos recados chorras ha de hacer uno de vez en cuando por la parienta, que como vas por la zona, si vivo en ella pensé yo, pues te acercas en cinco minutos, y dándote la hora exacta de salida y casi la llegada, y me compras unos huevos de poliuretano para hacer unos huevos de papel maché, cuando cabizbajo, que uno iba enfurruñado por lo tonto que es uno de dejarse pillar para estos recados tan chorras, me percaté de que en una tienda de la esquina, creo que moderna de muebles, o de muebles modernos, de esos para casas grandes montadas en plan minimalista, uno por acá y el otro mas allá, me percaté en la presencia de un infante, bastante nano.
-Mierda, a lo que hemos llegado- pensé yo- Ya ponen niños de verdad de figurines para atraer la ¡atención de los embrutecidos paseantes.
Lo cuál me llevó a hacer una parada en un bar que hay justo del otro lado en la calleja. Ya sé. Enfrente hay una librería, que siempre está vacía, de esas de biblias y demás cosas de la iglesia de enfrente. No. Allí no fue donde me metí a tomarme un café. Pero claro, a la hora que era, ya no me iba a tomar un café. Claro, siendo sábado, pretendía darme una siesta, o planchado de ambas orejas, antes que otra cosa. Así que ofuscado que iba, me pedí una caña y una de churros.
-Esta usted seguro.- Me declamó el señor camarero, con lentitud de Chamberí.
-A estas alturas de la vida de nada caballero. Pero póngame una tapita de callos, que entre hacer el mastuerzo, y poner niños de atrezzo, ya no sé donde iremos a parar.
Por cierto, que tras explicarle el tema, el niño no era de atrezzo, sino hijo de uno que trabajaba allí, y no había podido colocárselo a nadie esa mañana. Pelín mejor me encontraba. Así que me tomé otra birra para brindar por la humanidad renacida, y de paso una tapita de bacalao con tomate, un pelín recocido para mi gusto.
Y en esas estaba yo, saliendo al mundanal ruido, cuando sonó mi móvil para preguntarme si ya lo había comprado. ¿El qué? Pues el encargo. Que iba a ser, cuando en un callejón que da a Fuencarral, donde antes había otro cine, por cierto difunto y derruido, me encontré con que alguien, o álguienes, habían pintado dos caras enormes en la casa de al lado. Entre los ladrillos. Así que un día de estos me acerco a hacerles una foto para que alguien lo vea.
Publicado el miércoles, 29 de marzo de 2006, a las 18 horas y 46 minutos
|
| |
|
|
|
| L |
M |
X |
J |
V |
S |
D |
|
|
1 |
2 |
3 |
4 |
5 |
| 6 |
7 |
8 |
9 |
10 |
11 |
12 |
| 13 |
14 |
15 |
16 |
17 |
18 |
19 |
| 20 |
21 |
22 |
23 |
24 |
25 |
26 |
| 27 |
28 |
29 |
30 |
31 |
|
|
|
|