www.bestiario.com/caviar

SÉ QUE SUENA RARO, PERO NECESITO AYUDA:. Hay mañanas que, desde el cielo plomizo, no tenemos más remedio que sentirnos aplastados. Domingo por la mañana, la cafeína del día anterior, tomada para dar un servicio un punto más rápido, no me deja dormir hasta bien entrada la mañana. Las telarañas del tabaco acucian a un cigarrito. Un  p ar de periódicos en la mano, por eso de tener sudokus que rellenen los vacíos mentales, camino al bar de los domingos, a volver a consumir café para que haya conexión entre las dos neuronas que me quedan.

Un americano cortado (hablo de l café, por favor no quiero ser lapidado), una porra, otro cafelillo, ojeadas furtivas a las páginas incomprensiblemente llenas de letras y fotos extravagantes, van haciendo que hile palabras inconexas llenas de mala baba.

Una serie de sonrisas ajenas intentan llenar mi espacio visual de algo, que normalmente sentiría acogedor, pero hoy me pone de ataque de nervios. Una canción nos exime de culpas diciendo que son los errores los que nos eligen…y ni eso consigue quitarme la capa de bastardo que parece que envuelve hoy mi vida. Mi chica (sospecho que lo está leyendo tras mis espaldas, así que mi Amor del Alma) intenta introducir retazos de realidad en un momento en el que bendigo la vida de los anacoretas en su ínfima columna. Y no escrita. Palabras respondidas con gruñidos.

 El tercer café consigue sacar algo de mí. Cabeza entumecida, los nervios poniéndose de punta, respondo con un Buenos Días. Esbozo un rictus de dolor a modo de sonrisa. Y en ese momento caigo. Mi Santa Madre va a venir a comer a casa. Debo, tengo que cocinar algo, y la nevera está vacía. Camino a casa, a sumergirme en la ducha. Necesito chorros de ideas, y de paso, que la lluvia artificial se lleve la mugre mental de paseo por las alcantarillas de la ciudad.

Nunca bendeciré lo suficiente esa sensación de nuevo que me da el secarme frente al espejo repleto de vaho, que no retiro por no exasperarme ante esa tripilla, diría yo, que asoma por mi vida desde hace unos años. Bastantes.

Me visto, y entre el negro pongo una par de colores, avisando al personal de mis intenciones lúdicas. ¿La culpa? De Carla Bruni, y su Quelqu´un m´a dit. Bajo de nuevo a la calle. Esta vez voy mirando, no al suelo, si no a la gente a la cara. Sonrío, doy los buenos días a troche y moche, cual político en campaña, y voy dejando una baba pegajosa de amabilidad y simpatía. Encamino mis pasos a La Taberna de Liria, donde ejerzo de simpático y amable cocinero, a la búsqueda de algo que guste a los que asistimos a la modesta pitanza del mediodía en casa.

Saludo a vecinos, a la de la pastelería, a la quiosquera (¿se preguntará que tomo que en media hora me cambia la cara? Voy de sano señora), me paro 1 minuto a informarme de las naderías de mi barrio y prosigo la bajada, vigilando las espaldas de una nueva vecina venida del otro lado del charco. Y qué charco. Estoy a punto de abandonar mi barrio cuando veo salir de su portal una señora de edad (que narices, una vieja malencarada, siempre en bata por el barrio haciendo la compra o paseando a su chucho pulgoso y roñoso) endomingada para ir a misa. Sale con una bolsa de basura amarilla en la mano izquierda, y comienza a subir hacia mí con esos pasitos de ánade que caracterizan las gentes de su peso. Casi al llegar a mi altura, con un gesto de huy se me escapó tiró al alcorque su roña. Toma, compartamos su mier…

En ese momento solo se me ocurrió decir, en voz alta y sonriendo: Marrana.  Que fue respondido por un masticado grito de Hijoputa.  

Lo reconozco, no supe responder. Solo quedarme perplejo y sonriendo,  ante esa subida de tono tan repentina, viendo como su culo hiperbólico se alejaba, con miradas de reojo, que no reojistas, y llenas de amenazas del estilo vuelve a por otra mamón , camino de su perdón dominical.

Así que mientras bajaba, decidí pediros ayuda. Necesito recopilar nuevas formas verbales y rápidas de hacer una observación. Sin ser insultantes, que nunca podemos saber si seremos nosotros los que las recibiremos. Que no me reconozco en un ciudadano modélico. Prometo hacer una lista, indicando quién y de donde viene esa aportación a nuestra cultura de la puntualización.

Publicado el lunes, 6 de febrero de 2006, a las 17 horas y 05 minutos

ESPAGUETTIS CON VERDURAS. Ingredientes para dos:

80 gr de espaguetis • 2 dientes de ajo • 1 cebolla • 2 tomates rojos • 1 calabacín pequeño • 1 berenjena • 1 pizca de albahaca • 1 pizca de tomillo • 1 pizca de orégano • Aceite de oliva virgen • Sal y pimienta

Nunca pidas espaguetis en la primera cita. Los grandes gurús del tema siempre dicen esto. Pero a nosotros nos sobra seguridad, y los comemos sin cuchara. No. No estamos insinuando cochinadas. Mal pensados.

Pero este plato lo podemos hacer antes de que llegue la invitada, si fuese la tigresa recomiendo que los espaguetis sean de los aromatizados con setas. Nos hacen quedar mejor. Y nos dan tiempo para una buena ducha, que se lo merece…la invitada.

Lo primero que hay que hacer el poner agua abundante a cocer, con sal y un poco de aceite. Y, cuando hierva, ponemos los espaguetis dentro. Y los dejamos cocer dos minutos menos de lo que diga el fabricante. Y si son de los frescos, solo un minuto menos.

Mientras, pelamos y picamos el ajo y la cebolla. Los picamos fino el ajo, y gordo la cebolla. O como queramos, porque del mismo tamaño deberíamos de cortar el tomate, el calabacín y la berenjena. Aunque no por ese orden. Así que ya nos merecemos una copita de vino.

Salteamos con un poco de aceite de oliva el ajo (30 segundos), añadimos la cebolla troceada (5 minutos) a fuego medio, la berenjena (otros 5 minutos), el calabacín (30 segundos) y el tomate. Esto yo lo suelo dejar otros 5 minutos. Que quede bien al dente.

Sacamos la pasta (los espaguetis…no va con segundas), espero que antes, por que con estos tiempos ya se habría pasado. La pasamos por agua corriente, y la dejamos secando. Con un poco de aceite mejor para que no se apelmace. Esto nos dará todo el tiempo del mundo para lo que necesitemos hacer.

Y ya solo nos quedará, en el momento de servir, saltearla en una sartén bonita, con un poco de aceite, y añadirle las verduras ya calientes. Nada de presentarlo en ensaladera o bol. Toque rústico. Y un buen vino blanco, un verdejo, si es de crianza mejor, no sé un José Pariente...?

Publicado el jueves, 9 de febrero de 2006, a las 12 horas y 08 minutos

PIZZA FINA Y FRÍA DE PATATAS. Ingredientes:

2 patatas medianas, a ser posibles rojas • 2 tomates rojos y maduros • 4 hojas de albahaca • 1 pizca de tomillo • 100 gr de queso fresco, posiblemente ricota • 2 cucharadas de parmesano rayado • 50 gr de jamón serrano • 1 lata pequeña de anchoas • Aceite de oliva • Sal y pimienta
 
Todavía no sé que es lo que le gusta, y siempre es complicado ponerse a cocinar algo que pueda llevar a engaño, o peor, al famoso, “es que de esto no como”. Jo, que mal empieza esto.

Lo primero es pelar las patatas, lavarlas, y cortarlas en rodajas muy finas. En una sartén antiadherente, con un poco de aceite, ponemos la mitad de las patatas haciendo un rosetón que conformará la base de la pizza. A fuego lento, como lento empieza a convertirse el tiempo de espera. Mirar la hora no sirve de nada. El tiempo ha decidido por su cuenta ir muy lentamente, mientras espero que pasen los diez minutos de la hora en que quedamos para ver como vienes vestida. Para saber si se leer entre tus ropas la importancia de esta cita para ti. Solo hay que darle la vuelta y que queden doraditas y crocantes, por los dos lados.

Mientras, lavamos los tomates y los picamos lo más fino que podamos, sin tajarnos, que los nervios son traidores. Y lo ponemos en un fino o escurridor para que pierda el agua de vegetación.

El queso fresco hay que mezclarlo, en un bol, a base de muñequilla y tenedor, con el queso rallado. Y un poco de pimienta molida al momento. Y lo probamos para poner a punto de sal. Esto, aunque rápido nos quita el estrés.

Ya solo nos queda picar la albahaca y mezclarla con el tomillo.
Lo principal es que el montaje lo hacemos al momento, para que las tortas de patata queden crujientes al comer. Nos queda salpimentar el tomate. Así que ya podemos ir a la ducha. Relaja un montón.

Tras la primera copa, la charla informal y dejarla que descubra que somos un desastre a la hora de comprar música. Una vez sentada, y abriendo ya la botella, que yo pondría de vino blanco, un moscatel seco iría de miedo, nos fugamos a ordenar nuestras ideas, ver como dejamos de mirarla ese escote vertiginoso, lavarnos las manos, la cara y montar nuestra pizza. Puede ser un primero o un segundo, tras una ensalada. 

Torta de patatas, crema de queso por encima, pero sin cubrir los bordes, el tomate por encima, sin cubrirlo del todo, y alisando con cuchara. Las pizcas de hierbas por encima. El jamón, cortado fino, por los lados haciendo un rosetón, y en medio un par o tres de anchoas. Si nos queda, deberíamos de haberlo tenido en cuenta, lo siento, lo podemos decorar con un par de hojas de albahaca.

Y buena suerte.

Publicado el miércoles, 15 de febrero de 2006, a las 15 horas y 29 minutos

ATROPELLO. Tengo una mala noticia. Y no la dejo pasar. No sé si es un error contarlo, pero la vida a veces me da vueltas. Aprendí hace años la diferencia entre la estupidez y la ignorancia. Normalmente cuando se refiere a mí. Y todas estas cosas que a uno le suelen poner de mal humor. Pero hay cosas que se desfiguran, a veces como la niebla.
Cruzando una calle, no diré cuál, por que no recuerdo su nombre, fijé la mirada en un coche que acababa de llegar al semáforo. Uno de esos vagones del pueblo, azul metalizado, modelo juego de pastores escoceses aburridos. El fulano que lo conducía venía de dar varios volantazos para terminar el primero de una de las tres filas. Claro que, con sus gafas negras engominadas en las orejas, y esos movimientos sicopáticos de nervios, ver tics, más parecía estar en la parrilla de salida de algún gran premio imaginario. Puedo jurar que le vi contando los segundos del semáforo…Lo que en un scootero suele significar meter puño en cuanto se ponga en verde.
Mientras un señor mayor, lo que quiere decir más viejo que yo, empieza a cruzar. Lentamente. El monigote verde del semáforo empieza a  ponerse temblón. Ya solo le quedan un par de metros, cuando se pone rojo. El monigote es lo que se pone rojo. Sigamos, que os veo perdidos. Porque si el monigote se pone rojo, eso quiere decir que al semáforo le quedan dos segundos para ponerse verde.
El del coche mete la marcha, y se queda mirando al veterano. Aunque de reojo observa a los otros dos coches de su derecha. Que por cierto, están de lo más tranquilo, pasando de ese excitante momento de delirio auto… auto compasiva no es.
Se pone en verde, y el genio y figura, hace un amago de arrancar. Clavando su zarpa en el claxon. Acelerón, medio metro y frenazo. Veo al viejo dar un salto de lado de medio metro y pico. Llevándose las manos al corazón. El del coche, baja la ventanilla al grito de quita de ahí hijop... y que terminó ahí por que a mí me salió un rugido de cabronazo. A lo que dio un volantazo y salió escopetado.
Tras darle la razón al caballero, decidí desentumecer los nervios, y me fui calle abajo hasta Princesa. Bajé hacia Plaza de España, justo en frente de la Plaza de los Cubos, donde hay unas escalerillas de piedra, que si estuviesen en otra ciudad, ver París o Roma, estarían ultra fotografiadas. Me quedé viendo la fuente que hay entre ellas. No tengo ni idea de arquitectura, así que de su estilo ni hablo. Pero tiene dos vasos uno abajo, grande y otro más pequeño, con una estatuilla de piedra también. Los vasos tienen un acabado como de labios de vieras, u otra concha, porque tampoco tengo ni idea de biología. La cuestión es que, en la pared de granito, algún visionario a pintado a plantilla unos peces saltando y cayendo. Es la misma plantilla pero con varias posiciones, lo que hace que parezca que unas truchas, o salmonetes, vaya usted a saber de peces ahora, van de un vaso a otro, a modo de cascada.
Y allí me quedé un rato. Tranquilo y sosegándome, al darme cuenta que algunos, en la humanidad, o vaya usted a suponer lo que quiera que sea, tampoco soy especialista en eso, prenden de guiños mi zona. Y no hablo de los majaderos que llenan de firmas estúpidas las paredes. Que eso a lo mejor es arte en alguna feria, pero para mi…vale, tampoco tengo ni idea de eso.

Publicado el lunes, 27 de febrero de 2006, a las 20 horas y 03 minutos

Ilustración de Toño Benavides
L M X J V S D
1 2 3 4 5
6 7 8 9 10 11 12
13 14 15 16 17 18 19
20 21 22 23 24 25 26
27 28
  
  





Bitácoras de Bestiario.com:
Afectos Sonoros | Cómo vivir sin caviar | Diario de una tigresa
El mantenido | El ojo en la nuca | Fracasar no es fácil
La cuarta fotocopia | La guindilla | La trinchera cósmica
Letras enredadas | Luces de Babilonia| Mi vida como un chino



© Bestiario.com 2004
bestiario@bestiario.com

Un proyecto de TresTristesTigres