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UN DÍA PERFECTO.. Domingo. 10: 30 a.m.
Al salir de casa para un taxi. Detrás viaja un tipo consumido y con gafas que tiene algo como una venda en la garganta. El conductor me pregunta: ¿ un sitio por aquí que se llama el “Siete de Oros”? Le digo que no tengo ni idea. Por esta zona conozco el “Bum-Bum” el “Cóctel” y el "Chakal”, pero ningún “Siete de Oros”. Quizá en la calle Cartagena - le digo-. El pasajero intenta explicarse pero la voz sale como el aire de un balón escapando por una cuchillada. Apenas le entiendo. El taxista traduce: “dice que en Cartagena no es”. Me miran como si hubiera confundido a un jugador con un putero. Las gafas, de “culo de botella” multiplican el desprecio y la ansiedad. Me encojo de hombros y siento que estoy desahuciando a un tipo con cáncer de garganta. El taxi acelera desesperado acechando letreros, pero a estas horas hay ya demasiada luz para verlos bien.
En alguna parte, bajo una lampara amarilla que alarga la noche, comienza una partida. Falta uno pero ya han repartido cartas.
Publicado el lunes, 18 de julio de 2005, a las 14 horas y 02 minutos
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