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UN LUGAR EN EL CIELO. Una vez estuve muerto, o soñé que lo estaba, que viene a ser lo mismo.
Algo que podía haber salido bien, salió mal, siguiendo la fatalidad que marca la ley de Murphy, y acabé en el Cielo frente a Dios.
Estaba tan despistado mirando a todas partes que tardé en darme cuenta del rato que llevaba hablándome. Me había perdido algo importante así que levanté una mano en la que, no sé por qué, sostenía un boli “Bic” azul y pregunté:
-Perdone ¿Puede repetir?
-Que tus pecados te han sido perdonados y tienes un lugar en el Cielo junto a Nos-contestó una voz ronca desde una cara que parecía la de Michael Landon, el de “La Casa de la Pradera”.
A mí eso de “Nos” me dio muy mala espina porque lo había visto en una película y el que lo soltaba era el demonio.
Vino un ángel acomodador con una linterna y me llevó en volandas por encima de un interminable patio de butacas ocupadas hasta el infinito por una masa de gente extasiada en la contemplación de aquella enorme cara de Michael Landon.
Ahí es, me dijo alumbrando con la linterna una de las butacas. Entonces le pregunté:
-¿Puedo irme si no me gusta la película?
El ángel flotaba nervioso, mirando de reojo como si temiera que alguien más pudiera haber escuchado la pregunta, pero no supo qué contestar.
Publicado el miércoles, 14 de septiembre de 2005, a las 9 horas y 20 minutos
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