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TONI-2. ¡Vas a flipar ¡ -me dijo M-te voy a llevar a un sitio donde vas a flipar-y después de cenar me llevó al Toni-2.
Decoración de los setenta. Madera y sky rojo. Cristal, dorados y algún trabajo de forja.
Al fondo de la sala un piano de cola extraordinariamente larga, había sufrido una mutación para convertir parte de su anatomía musical en barra de bar.
-¿Que van a tomar?-nos pregunta un camarero con chaleco, de los que a todo dicen amén y te dan fuego antes de que hayas acabado de sacar el cigarro.
Nos sirve y se va. Un parroquiano, tan solitario como su traje e igualito que Luís Aguilé, lo tiene secuestrado con su charla. Está tan cerca que podemos oler el “varondandy”
El pianista terminó una pieza y en ese indiscreto y repentino silencio escuchamos:
-Yo me convertí en fiscal por no defraudar a mi madre, pero en realidad llevo un bohemio dentro de mí.
El camarero puso la mejor cara de poker que pudo encontrar (la mejor que yo haya visto nunca) mientras asentía ocultando sus emociones tras el bigote. Pensé que M iba a estallar de risa, como tiene por costumbre en estos casos, pero se contuvo y en lugar de eso puso un gesto como de ¿Qué te decía?
Apenas llevábamos quince minutos en el local y mientras el pianista atacaba “A mi manera” le contesté:
-Aquí hay que volver.
Publicado el sábado, 3 de septiembre de 2005, a las 18 horas y 53 minutos
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