¡¡FRANCO, FRANCO, FRANCO!!. Si un día me acosase una aguerrida reportera frente al Oso y el Madroño, en la villa de Madrid, y me preguntase qué es modernidad, le espetaría sin pensarlo un segundo:
Franco Battiato.
La memoria traiciona. Creía que Boyero escribió en su día que para él modernos eran John Ford y Van Morrison, pero en realidad dijo
todo lo contrario. O no.
Ippodromo delle Capannelle. Tres años atrás. State romana. Uno de los mejores conciertos de mi vida. Punkis y peluqueras, okupas y fighetti, amas de casa y demás ralea se plantan ante Battiato con el diccionario en la mano, letra eme.