AUTORRETRATO, LUEGO EXISTO. Uno te lleva a otro, éste a un tercero, son ya cuatro y multiplicados por otros cinco se convierten en medio centenar. La cuenta sigue. Si la barra de direcciones no los recuerda, es difícil volver a ellos: una pérdida en cadena.
Los fotologs, un vicio. Me costaría tener uno, demasiada exposición. Pero servidor achina el ojo ante la mirilla: detrás, imágenes de vidas (o de vidas proyectadas, cuando no hay rostros sino textos, libros, discos, posters, fotos de terceros). Acudo a bastantes, pero valga como muestra el de
dj fugaz, una ilustrada banda sonora pop poética.