EL PATO. Un jefe mío (uno de tantos, uno de los mejores) me dice cada vez que tiene oportunidad que soy como el pato
- Sí hombre, el pato hace de todo. Anda, vuela y nada, pero ni anda bien, ni vuela bien, ni nada bien.
Cuánta razón tiene. Tantas cosas a la vez, tantos frentes abiertos, es difícil abarcarlos todos. En estos momentos trato de traducir un temario de una de las asignaturas que cursaré en Alemania para mañana contárselo al profesor que me debería dar el visto bueno, mientras estudio para el examen del viernes, a la vez que intento preparar el examen del sábado, y sin perder de vista los trabajos (los remunerados, no los de la escuela) que tengo a medias, el examen que haré el martes, y el trabajo (de escuela, no de los remunerados) que entregaré el miércoles. Y en un descanso escribo esto.
Debería centrarme, voy a hacerlo.
[En cuanto acabe todo esto, por supuesto. Y diré "no" a lo que me ofrezcan, sea lo que sea.]
[Salvo que sea interesante...]
[O salvo que necesite el dinero...]
[
No sé decir no
sí sé decir más
me bebo la vida
a cucharás
Todo a cien, Los Enemigos.]