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DÍAS DE PLAYA. Al mediodía llegan los lagartos. Salen lentamente a lo largo de kilómetros de playa y depositan sus buenos tres metros de masa corporal verde sobre la arena frente a los bañistas. Permanecen inmóviles durante largos minutos tendidos al sol para reponer energías. Después eligen para alimentarse cualquiera de los cuerpos que dormitan sobre toallas y esteras.
Uno por uno los lagartos van agarrando a su presa somnolienta por el pie o el brazo y lo devoran trabajosamente entre las dunas.
A esa hora la playa se encuentra atestada de gente que parece no prestar atención a la matanza que se desarrolla a su alrededor. De vez en cuando uno de los animales captura un niño. El padre se levanta con desgana haciendo un amago de amenaza, para acabar volviendo a tumbarse bajo la sombrilla vencido por el calor.
Los lagartos llegan siempre en la misma época y a la misma hora, porque saben que la población turística del lugar aumenta sensiblemente durante la temporada alta.
Los veraneantes no faltan nunca a la cita.
Publicado el lunes, 3 de enero de 2005, a las 3 horas y 37 minutos
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LA MIGRACIÓN DE LAS MANOS. Ayer no fue un día normal. A la salida del sol, cientos de manos empezaron a surgir por todos los rincones de la ciudad abandonando las casas. Buscaban las salidas más inmediatas, obedeciendo alguna extraña orden del instinto, desbordándose por las ventanas y los portales y hasta de las alcantarillas salió un sorprendente número de ellas.
Eran tantas que empezaban a subir por las paredes y pensé que pronto se me llenaría la terraza de manos, pero como todas seguían la misma dirección me limité a cerrar las ventanas y esperar que pasara de largo aquella multitud.
Un tráfico incesante de arácnidos dactilares llenaba prácticamente todo el exterior y el roce de miles de dedos sobre las paredes elevaba un rumor sordo e inquietante sobre la escena. Yo observaba atónito como desafiaban a la gravedad mediante una pequeña presión angular que les permitía a la vez la sustentación y el desplazamiento.
Las muñecas empezaron a dolerme y yo sabía lo que eso significaba así que tomé la precaución de vendar mis manos hasta el codo sujetándolas bien entre los dedos.
El paso de la Migración duró apenas una hora -las manos tenían prisa- y cuando el dolor hubo cesado salí de nuevo a la terraza, donde una mano un poco torpe que no había conseguido completar su periplo agonizaba palma arriba entre espasmos. Me quedé un rato mirándola sin saber que hacer. Acabé por perder la paciencia. Le pegué un fuerte pisotón y agarrándola cuidadosamente por el dedo meñique la arrojé a la calle.
La Migración de las Manos no obedece a una determinada fecha del calendario, ni a las fases de la luna, ni a tormentas solares o alineaciones planetarias. Se da una vez al año aproximadamente y no todos los años. Se van -nadie sabe donde- y vuelven a los tres o cuatro días buscando a sus dueños, fieles como palomas mensajeras. Todas excepto aquellas que sufren algún percance en el camino.
Dicen, los que recuperan sus manos tras la migración, que éstas vuelven mucho más sanas y ágiles.Sospechamos que no se debe sólo al ejercicio físico. En cuanto a mí soy dibujante y no puedo correr riesgos.
Publicado el sábado, 8 de enero de 2005, a las 11 horas y 59 minutos
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MADRID.8-1-05. Un hombre pisa su propia sombra y esta se venga mordiéndole en un tobillo.
El hombre ha declarado: “Estas no son maneras. Pensaba que a estas alturas teníamos confianza suficiente como para hablar las cosas con tranquilidad sin recurrir directamente a la violencia.”
La sombra no ha dicho nada.
Publicado el domingo, 9 de enero de 2005, a las 11 horas y 59 minutos
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MIAMI.9-1-05. Ruth Gonsales ,exiliada cubana residente en Miami, y que dio a luz un aparato de radio esteorofónico el pasado día 25 de diciembre, ha confesado que está muy preocupada porque el “niño” reproduce por las noches interminables discursos de Fidel Castro.”Ya se sabe”- ha dicho- “Los hijos con tal de llevar la contraria...”
Publicado el domingo, 9 de enero de 2005, a las 12 horas y 02 minutos
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COMPETICIÓN. Cierto día asistí a una carrera de casas.
Alineadas en el punto de partida y con sus familias dentro, esperaban que el juez diese la salida. Se oyó un disparo, que el eco expandió, y las casas rodaron por la pista.
La velocidad estiraba el humo de las chimeneas y las cortinas revoloteaban en las ventanas. Algunas macetas se tambaleaban peligrosamente en las azoteas y los llamadores de las puertas repiqueteaban acusando las irregularidades del terreno.
Cuando pasaron frente a mí, en la tribuna de expectadores, pude ver dentro de una de ellas a un hombre que fumaba su pipa inglesa mientras leía el periódico. El inquilino miró hacia fuera incómodo con las aficiones deportivas de su casa. En otra, una mujer cocinaba sonriente, vestida con un delantal de cuadros color malva. En una tercera, un niño jugaba en el suelo de su habitación con un antiguo coche de bomberos.
Estirando el cuello sobre las cabezas del público, no alcancé a ver más detalles. Las casas se alejaron hacia la meta envueltas en una nube de polvo y yo me fui antes del final de la carrera.
Mi casa no participa en ésta clase de eventos. Nunca podría ganar. Una casa competitiva ha de contener al menos un cabeza de familia que fuma en pipa, un ama de casa vistiendo delantal y niños, cuantos más mejor.
Ocasionalmente una oportuna Biblia sobre la mesita de noche del dormitorio matrimonial aporta combustible extra.
Publicado el domingo, 9 de enero de 2005, a las 12 horas y 15 minutos
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ASESINOS. Caminaba al lado de un asesino. Dos amigos que dan un paseo después de cenar.
Era un hombre odiado por algunos y despreciado por todos los demás; pero alguien a quién yo debía la lealtad de una amistad antigua.
Notaba su aliento, su calor y todo lo inmediato de su cercanía biológica. Me sentía un poco traidor al no poder dejar de pensar en el asesino a pesar del amigo. Entonces supe que yo era tan culpable de sus crímenes como él mismo.
Aquella noche fuimos a despertar a un tercer amigo que compartiera nuestra pesada carga.
Publicado el lunes, 10 de enero de 2005, a las 20 horas y 19 minutos
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ENTIERRO EN TRES ACTOS. Cuatro hombres portan el féretro de un amigo. Todos visten levita y sombrero de copa.
Detrás, un león les sigue a corta distancia. El león no es un carroñero así que debe ser un deudo del difunto.
Los cuatro hombres caminan marcando una especie de paso de baile y van muy pendientes de no perder el ritmo.
Anochece.
El hombre ha sido enterrado. Al pie de la tumba, el león vela las primeras horas de ese sueño eterno. Permanece inmóvil con la luna y algunos murciélagos como testigos, hasta el amanecer. Después se interna en la niebla y desaparece dejando para el muerto el tributo de la vigilia.
El león desaparece antes de saber si se trataba realmente de un león. Al soñar con él, se presenta como el animal de la sabana y cuando trato de recordarlo es un hombre con traje blanco, como un cónsul francés en Centroamérica que camina despacio, como arde el tabaco.
Un hombre sofisticado que sabe enterrar a un amigo.
Publicado el sábado, 15 de enero de 2005, a las 10 horas y 03 minutos
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LA SIRENA MUERTA. Magritte postuló la existencia de la sirena más monstruosa. Varada o muerta, aparece en una playa con cabeza de pez y piernas de mujer. El minotauro no resulta tan aterrador.
La amenaza de la sirena de Magritte es de orden psicológico. Hay un horror animal en la cabeza del pez, que no tiene con qué nadar, y en unas piernas que carecen de un cerebro que les sirva para desplazarse caminando.
Ese cuerpo transgrede la naturaleza y la leyenda misma.
Ningún barco la aceptaría como mascarón de proa; pero bien puede servir de emblema al loco, al rebelde y a todo el que tiene cuentas que pedir al cielo.
Publicado el viernes, 21 de enero de 2005, a las 20 horas y 38 minutos
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LOS ÁNGELES.21-1-05. El Dalai Lama, acompañado por el presidente de General Electric, ha presentado un proyecto para motorizar los molinillos de oraciones de los principales templos budistas del mundo. En lugar de hacerlos girar con la mano, bastará que los fieles introduzcan una moneda para que el molinillo se ponga en funcionamiento durante unos minutos. Creen que el sistema no solo se autofinanciará, sino que pronto dará beneficios. Fuentes del Vaticano han declarado que hace tiempo que intentan algo parecido con el rosario católico, pero hay ciertas dificultades técnicas que aún no han podido solventar.
Publicado el sábado, 22 de enero de 2005, a las 17 horas y 05 minutos
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UN BOSQUE. Los elementos del paisaje exigían una compleja y contradictoria geografía mental. El entorno, tan rico en detalles,no permitía más que una conciencia parcial del mismo. Cada árbol, cada planta, cada piedra, se resistía tenazmente a ocupar un lugar en la memoria. Rehuían de tal modo el orden, que la más tupida red cartesiana resultaba endeble para contener su rebeldía natural. Toda persona capaz de moverse con soltura por aquel lugar, había tenido que abandonar a lo largo de sus veredas buena parte de la razón.
A partir de una frontera indefinida, que nadie sabía señalar en un mapa-por otra parte incompleto-uno empezaba a sospechar que estaba perdido.
La idea del bosque y la razón antagónicos aunque simultáneos, sugería un desenlace último e inevitable de destrucción mutua.
Nadie sabe explicar como esos dos enemigos lograban convivir, a modo de tregua, en la mente de todos aquellos que se acercaban por allí.
Publicado el jueves, 27 de enero de 2005, a las 13 horas y 29 minutos
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CABALLO. El descapotable azul respiraba tranquilo aunque con cierta prevención ante mi llegada. Me acerqué un poco más y, muy despacio, di los últimos pasos hasta que casi podía tocarlo.
Su chasis blando y caliente acusaba el ritmo de la respiración. Subía y bajaba levemente con cada golpe de aire.
Pensé que iba a salir disparado, pero solo respondió con un tímido acelerón involuntário-el reflejo de un pura sangre-y se tranquilizó mientras le acariciaba.
No me atreví a subir. Me senté al pié de un árbol y le acompañé hasta que anocheció.
A la mañana siguiente volví al lugar y solo encontré dos rodadas que se perdían en la niebla. Algo le asustó. Seguramente se veía muy vulnerable y decidió refugiarse en la velocidad. Poner tierra por medio no suele ser un mal método defensivo.
En este momento alguna charca refleja unos faros que no pierden detalle y utilizan el agua fresca de la mañana como un tembloroso retrovisor.
Publicado el lunes, 31 de enero de 2005, a las 12 horas y 58 minutos
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