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DÍAS DE PLAYA. Al mediodía llegan los lagartos. Salen lentamente a lo largo de kilómetros de playa y depositan sus buenos tres metros de masa corporal verde sobre la arena frente a los bañistas. Permanecen inmóviles durante largos minutos tendidos al sol para reponer energías. Después eligen para alimentarse cualquiera de los cuerpos que dormitan sobre toallas y esteras.
Uno por uno los lagartos van agarrando a su presa somnolienta por el pie o el brazo y lo devoran trabajosamente entre las dunas.
A esa hora la playa se encuentra atestada de gente que parece no prestar atención a la matanza que se desarrolla a su alrededor. De vez en cuando uno de los animales captura un niño. El padre se levanta con desgana haciendo un amago de amenaza, para acabar volviendo a tumbarse bajo la sombrilla vencido por el calor.
Los lagartos llegan siempre en la misma época y a la misma hora, porque saben que la población turística del lugar aumenta sensiblemente durante la temporada alta.
Los veraneantes no faltan nunca a la cita.
Publicado el lunes, 3 de enero de 2005, a las 3 horas y 37 minutos
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