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ACORAZADO-BAR (I). Eran las cuatro de la madrugada. Habíamos apurado casi una botella entre los dos. Estábamos en ese momento en que uno corre el riesgo de quedar atrapado en la silla, describiendo un circulo vicioso de lamentaciones. De pronto nos entró una extraña prisa por salir o más bien por abandonar la casa. Ni M ni yo conducimos, así que cogimos un taxi. El hombre preguntó la dirección:
-¿Conoce usted el Caballo Loco?-Dijo M
-No, lo siento ¿Dónde Está?
-Es igual-contesté yo, me tocaba el turno-Y ¿ La vida secreta?
-Tampoco.
-Hay un bar que se llama Pleasure and Pain ¿Lo conoce?
-Pues no.Tal vez si me dieran una dirección acabaríamos antes.
M apoyó su mano enguantada en el respaldo del asiento delantero,se inclinó un poco hacia delante le dijo:
-Apreciamos su sentido del humor, pero el taxímetro corre por nuestra cuenta-e insistió sin darle tiempo a contestar:
-¿El Acorazado?
El hombre soltó un suspiro de alivio.
-Hay un sitio cerca de Plaza Castilla, pero se llama Acorazado a secas...
-¡Ese es!-Contestamos a coro-Vamos para allá.
No sé de donde había sacado M lo del Acorazado pero se notaba que quería ir a lo seguro. Por mi parte siempre utilizo el título de alguna canción, y así me va. Es raro que acierte con alguna pero cuando lo consigo la expectativa es mucho más estimulante. Hemos estado en sitios como: Golden Hours, El Árbol oscuro, Dr. Benway, Final Sunset. Pero se habrán perdido para siempre otros como: Distant Hill, El Sótano en Llamas o Alice’s House.
La carrera duró poco. Siempre que vas un poco borracho lo que quieres es que el viaje no acabe, que no sea un estado pasajero, un ir de un sitio para otro. A mí me gustaría que las fachadas de las casas estuvieran deslizándose por el parabrisas del coche como una película sin fin.
Mientras yo arrastraba la mirada por las calles, M permanecía petrificado como una esfinge, mirando al frente, controlando el taxímetro, controlando el taxi, controlando al taxista y grabándolo todo en el disco duro.
El coche abandonaba lentamente las vías principales, e iba internándose con cautela en una zona de calles estrechas. El rumor del tráfico quedó mitigado como un dolor de cabeza en un cuarto oscuro. Giramos tortuosamente una ultima esquina. A lo largo de la ventanilla izquierda navegaba un letrero azul cobalto donde se leía: ACORAZADO-BAR.
Publicado el sábado, 4 de febrero de 2006, a las 18 horas y 27 minutos
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