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EDDIE Y YO
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Yo decidí que no iba a ser jevi. En mi clase de primero de BUP había que ser algo: rocketa, metalero, punkarra, decir que flipabas con las faldas de Miguel Bosé… lo que fuera, pero había que ser algo. Sobre todo si no jugabas bien al fútbol.

Y no sé lo que fui, pues por aquel entonces descubrí a unos Sigue Sigue Sputnik, que por sus pintas me parecieron lo suficientemente molones como para crear mi propia corriente, y me subí a ese carro que (como un disco después se vio), ni siquiera tenía ruedas. Pero lo que tuve claro desde el principio es que no quería ser jevi. Puede que fuera la melena (a los 14 gastaba un rizos que ni el scotch brite, poco apropiados para balancear la cabeza al ritmo de «Smoke on the Water»), puede que el dolor de testículos que me provocaba un simple vistazo a los elásticos de los metálicos de mi clase. Puede que fueran las zapatillas (las famosas J Jhaiber de 1986 eran un atentado contra la moralidad y el buen gusto). Lo que no fue seguro fue la música. En secreto tocaba la air guitar bajo la ducha y me marcaba unos solos de guitarra que ni Yngwie Malmsteen.

Pero nadie lo sabía a excepción de mi madre, que alguna vez debió de sorprenderme en pleno éxtasis guitarrero y se calló la boca por miedo a descubrir que tenía un hijo más tonto o más raro de lo que creía. Sufrí mi subconsciente jevi como se sufren las almorranas, en silencio, y sin pomada que me aliviara. Los Sputnik me molaban de verdad, y poco después descubrí a los verdaderos punks, que me gustaron aún más, pero no podía concebirse que aquel fideo con rizos y zapatones Dr. Marteens admirase a los Maiden.

Viene esto a cuento porque hoy, sobrepasada con holgura la treintena me he comprado «Seventh Son of a Seventh Son», y cuando subía por la escalera mecánica de El Corte Inglés hacia la calle he mirado a mi espalda para asegurarme de que nadie me vigilaba y he sacado el disco, he arrancado el plástico con los dientes y me he pasado un buen rato hojeando el libreto. ¡Cómo mola el monstruo éste!

Y esta noche… esta noche mientras mi santa fríe el pescado le pediré unas mallas prestadas, pondré el disco en el equipo de música a toda hostia, y subido en la mesa del salón agitaré la cabeza adelante y atrás como un descosido, pondré voz de mariquita histérico y liberaré el jevi que hay en mí. Can I Play with madness?

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Publicado el jueves, 13 de octubre de 2005, a las 18 horas y 53 minutos


[1] A ver Sir Canga. ¿Cuándo vas a empezar a hablar de lo nuevo de Kiko Veneno, de Joaquín Sabina o de Ariel Rot? Te lo digo por ir dejando de leer este blog...
Comentado por La de Triana | 13/10/2005 21:48
[2] Por alusiones.. Desde hace tres días "El Hombre Insible" de don Kiko suena En el CD de mi coche, y suena, y suena, y suena... Y juro que no está atascado. O sea que no descarto dedicarle unas letras. Respecto a ¿Ariel Rot? Lo siento, le tengo perdida la pista desde Tequila. Y ¿Sabina? Querrás decir Sabino (Méndez) o Sabrina (Boys, boys, boys), pero... ¿Sabina? ¡Ejem! Trianera, uzté zi que tiene grasia.
Comentado por Canga | 14/10/2005 09:46
[3] Por bulerías... Tan vecinos y tan lejos, verte y no verte,
tan jóvenes y tan viejos, muera la muerte.
Comentado por La de Triana | 14/10/2005 14:31
[4] ¡Qué sorpresa!
Comentado por Otro mod | 14/10/2005 16:03






Ilustración de Toño Benavides
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