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UN PASEO POR LA HISTORIA. Eleni, la última película del realizador griego Theo Angelopoulos, es la primera entrega de una trilogía que pretende revisar los principales acontecimientos de la historia del siglo XX, desde el periodo inmediatamente anterior a la II Guerra Mundial (donde da comienzo este eslabón inicial) hasta los atentados contra las Torres Gemelas en Nueva York. Aunque el ambicioso propósito de esta trilogía es concomitante con otros proyectos coetáneos —estoy pensando en Las maletas de Tulse Luper, del muy irregular Peter Greenaway—, los objetivos de Angelopoulos, a juzgar por este filme, se acercan más al fresco dramático y político de Novecento, la inmensa película que dirigió Bertolucci allá por los no tan felices años setenta.

En efecto, Eleni se presenta vestida con los ropajes de una tragedia griega, de manera mucho más evidente que en las anteriores obras del director: La mirada de Ulises, que también mezclaba historia y mito, y la más intimista La eternidad y un día. Este aire trágico que se respira a lo largo de la proyección no sólo emana del argumento de la película, sino de los propios recursos visuales que emplea: la teatralización de unos monólogos donde los actores parecen hablar directamente con el espectador; la proliferación de contrastes cromáticos blanco / negro (las hermosas imágenes de la colina de las sábanas, que contrastan con las del entierro de Spiros), e incluso la abertura del filme, que ofrece un daguerrotipo de época ilustrado por una enigmática voz en off. No obstante, a pesar de este componente teatral, el discurso de Angelopoulos es ahora menos contemplativo (y, por tanto, más dinámico) que en sus últimas películas. El director, consciente de la materia que tiene que abordar, no renuncia a los largos planos-secuencia que constituyen su principal marca de estilo, pero subordina su textura visual a una narración más lineal que en sus anteriores obras. No en vano, durante las casi tres horas de metraje de Eleni «pasan» muchas cosas, a veces lindantes con las formas del folletín: amores ilícitos, hijos entregados en adopción, encarcelamientos injustos, exilios, crímenes de guerra, etc. Se diría, pues, que Angelopoulos ya no teme a la emoción. Sin embargo, no conviene exagerar. Aunque los hechos que relata van en ocasiones por los derroteros de lo melodramático, el director los observa desde una cierta distancia sentimental, a la que contribuyen tanto los tonos fríos de la fotografía —donde abundan los paisajes gélidos y desolados— como la presencia de los numerosos símbolos que jalonan el celuloide —el reiterado paso de la locomotora, que tal vez nos recuerda la periodicidad o el carácter cíclico de la historia—.

Con todo, Eleni no es un filme hermético, ni una crónica histórica, ni un drama protagonizado por personajes desvalidos, aunque tenga elementos de todos estos géneros. Así, Angelopoulos sabe abrir las rendijas de su cine a ráfagas luminosas, casi siempre asociadas con un componente musical: los particulares seres que pululan por la plaza de los músicos, el baile en la cervecería abandonada, el «bautismo» ceremonial del protagonista y de su mujer, la Eleni del título. De este modo, además de rendir un peculiar homenaje a la historia y a los mitos del pasado siglo, el realizador griego trenza las imágenes de una película hermosa y serena, capaz de aunar los mejores ingredientes de la tragedia griega con una narración donde concurren la armonía compositiva y el exquisito cuidado por el encuadre. En suma, Angelopoulos firma aquí el que acaso sea su mejor trabajo en varios años, ajeno a la lentitud contemplativa y a la carga teórica que lastraba sus anteriores propuestas. Si el sintagma no estuviera tan gastado a estas alturas, este cronista no dudaría en emplearlo: una película magistral.

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Publicado el lunes, 25 de abril de 2005, a las 21 horas y 18 minutos


[1] Jroña que jroña. Un tipo lento, que se vuelve rápido con los años. No sé, no sé.
Comentado por Artu | 28/4/2005 14:02
[2] zs. The entire panel was polished with a replica rolex silver satin-finished dial, which was then subtly matched with rolex replica watches the contrasting blue pointer.
Comentado por jes | 30/3/2018 04:35 | http://www.rolexreplicauk.co.uk






Ilustración de Toño Benavides
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