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EL GATO DE SCHRÖDINGER. Cito a un vecino de escalera:

Teletrabajo.

Para los vagos que no sepan valorar el esfuerzo personal que me supone poner un link (que sepáis que no pongo más porque me da pereza), les cuento que el vecino poco más o menos viene a decir que es teletrabajador, y que su vida y su trabajo se funden; que no tiene horarios, ni fiestas, que es esclavo, pero que es una esclavitud estupenda (si alguien no está de acuerdo con el resumen, que levante la mano).

Yo también soy bastante teletrabajador, y he de decir que, pese a que aún no he adoptado las medidas para solucionar los problemas que conlleva, sí he dado con los mecanismos para hacerlo.

Hay uno fundamental: el control de las comunicaciones. El móvil e internet son creaciones perversas, que hacen que estemos permanentemente localizados (¿recuerdan cuándo no teníamos teléfono móvil, y ni siquiera lo echábamos en falta?; aunque parezca increible, vivíamos sin ningún problema, nos localizábamos sin dificultades, y lográbamos encontrar las cosas sin tener que llamar a nuestra madre ni a Tidós).

A este permanente estado de conectividad en el que nos hallamos, en mi caso se añade un agravante: el insomnio. Ésta letal combinación conlleva dos consecuencias contrapuestas.

La primera: barra libre. Desde el mismo momento en que cualquiera de mis jefes se entera de que duermo poco, no tiene ningún reparo en llamarme a cualquier hora. Pensarán "las tres de la mañana es tan buena hora como cualquiera para hablar con él".

La segunda: sensación de informalidad. Se sabe que alguien sabe de técnicas de marketing téte-a-téte por cómo te da la mano o cómo tiene montado su despacho. Dicen que para lograr una posición dominante en la negociación es conveniente dar la mano adelantándose al rival, y hacerlo siempre con el dorso hacia arriba, y también dicen que es conveniente mirar de arriba a abajo al contrincante, con lo que una silla alta, rígida y de gran respaldo, frente a un mullido sillón bajo para el invitado ayudan. En mi caso, mis jefes suelen establecer la posición dominante preguntándome, sea la hora que sea, si me acabo de levantar.

No se me aclaran, me dicen que no duermo nunca, y también que siempre estoy durmiendo. El mismísimo gato de Schrodinger personificado. Y extraigo del link, otra vez para los vagos: Es decir, aplicando el formalismo cuántico, el gato estaría a la vez vivo y muerto; se trataría de dos estados indistinguibles.

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Publicado el viernes, 5 de mayo de 2006, a las 2 horas y 39 minutos


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[1] Para-coja. La solución a este enigma es bien sencilla. El gato está vivo. El veneno lo matará una vez, pero todos sabemos que los gatos tienen 7 vidas, así que le quedarán 6, a no ser que metamos a un gato con 6 vidas ya gastadas.
Por darle mas emoción, yo añadiría un punto de complejidad a tan fácil enigma. Pongámosle la tostada untada de mantequilla de la buena al gato en la espalada y lancemos al gato y al veneno y todo desde un 10º piso.
No es por darme importancia, pero a este enigma yo lo llamo el gato del Sr. Gil.
Comentado por David Gil | 05/5/2006 11:19
[2] Un día la tostada cayó del lado opuesto de la mantequilla. Los que lo presenciaron, asombrados, llamaron al más prestigioso especialista en el tema. Tras horas de estudio, el especialista llegó a la siguiente conclusión: "La mantequilla fue untada en el lado erróneo de la tostada".
No es mío, pero no recuerdo de quién es, así que no lo cito. Nunca han leído nada de lo escrito anteriormente.
Comentado por fotocopiado | 05/5/2006 11:22 | http://www.bestiario.com/fotocopia
[3] El otro lado de la tostada. ¿Hay un lado bueno y un lado malo en una tostada? o se refiere a ponerle mantequilla y pegarsela al gato por ese lado en vez de hacia afuera?
Comentado por David Gil | 05/5/2006 11:27
[4] Si el especialista. Dice que hay un lado bueno y uno malo de la tostada, es que lo hay. Este tema se acerca peligrosamente a la metáfora sexual de "los dos lados del sacapuntas", usada para hablar de estos temas cuando había moros en la costa. Cuidadito cuidadito...
Comentado por fotocopiado | 05/5/2006 11:30 | http://www.bestiario.com/fotocopia
[5] Buen post. Me he identificado con usted en varios pasajes del mismo. Saludos.
Comentado por Matías Bruñulf | 05/5/2006 19:30 | http://www.mividacomounchino.com
[6] Si ignoro las palabrejas, sí complendel. Si no, qué lío. El final sobre lo políticamente correcto, cojonudo. En todo caso, esto me recuerda a cuando era un chavalín y mi madre no sabía si su hijo estaba en un estado de "niño borracho", "niño ebrio". Claro que, un día que abrió la caja (y se jodió el invento), de poco me valieron las explicaciones sobre teorías conspirativas (me dieron a probar, quizás te echaron algo en la copa, me sentó mal la cena, mamá, si yo estoy bien), cosa que no ocurriría si hubiese leído a Schrödinger. En fin.
Comentado por Matías Bruñulf | 05/5/2006 19:38 | http://www.mividacomounchino.com






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