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ALFRED Y FRANÇOIS. Apenas acabo de empezar el libro ayer mismo, sólo llevo leídas unas cien páginas, y mis sospechas empiezan a confirmarse: El cine según Hitchcock, donde François Truffaut transcribe una serie de conversaciones mantenidas con Alfred Hitchcock, es el mejor libro de arquitectura que he leído nunca.

Concretamente es el mejor libro que habla sobre el desarrollo de un proyecto arquitectónico que he leído nunca. Y después de once años de carrera (aún inacabada), me ha dado tiempo a leer bastantes, y a escuchar bastantes teorías al respecto, expuestas por las mejores cabezas pensantes del planeta Arquitectura. Lo escribo con mayúsculas porque ellos lo hacen; yo todavía tengo mis dudas de si es con mayúscula siempre, o sólo debemos guardarnos la letra capital para ocasiones especiales.

Ellos, Alfred y François, nunca nombran la palabra arquitectura, o al menos por ahora no lo han hecho. En cambio no hacen nada más que hablar de comunicación, ritmo, distancia, composición, tiempo, comprensión, sensibilidad, y para llegar a estos fines utilizan medios como la planificación, precisión, experiencia, investigación. No hay hierros, pero sí estructuras, no hay cemento, pero sí construcción, no hay madera, pero sí creación de ambientes. El único nexo directo de unión es la luz, y ellos la utilizan siempre de manera mucho más inteligente, más precisa, más intencionada, más bella. Como casi todo. Por ejemplo:

François Truffaut: Creo que se trata no sólo de clarificar sino también de simplificar, de tener el espíritu de simplificación y a este respecto me pregunto si no hay dos clases de artistas: los “simplificadores” y los “complicadores”. En este caso se podría decir que entre los complicadores hay grandes artistas, buenos escritores, pero que, para triunfar en el campo del espectáculo, es preferible ser “simplificador”. ¿Está usted de acuerdo?

Alfred Hitchcock: Es esencial porque es preciso, incluso, poder sentir en sí mismo las emociones que se quieren lograr del público. Por ejemplo, las personas que no saben “simplificar” no pueden controlar el tiempo del que disponen, se inquietan abstractamente y sus
vagas inquietudes les impiden concentrarse en las preocupaciones precisas, de la misma manera que un mal conferenciante se perturba porque se está observando mientras está hablando y pierde el hilo de su discurso.

Cuando ellos dicen triunfar en el campo del espectáculo se podría suponer que esto es un hecho no deseable, un comentario despectivo, pero no es así. Hitchcock ponía al público siempre por delante, su mayor deseo era romper la distancia existente entre película y espectador, pasar de la mera comunicación a la empatía. Por tanto, cuando ellos hablan del espectáculo en realidad están hablando de la sublimación del hecho comunicativo, de la transmisión directa de sensaciones. Y por supuesto, “simple” no es sinónimo de “sencillo”, ni de “vacío de contenido”.

Este extracto parece que habla de cine, pero en ningún momento lo mencionan. El único ingrediente que le da carácter cinéfilo al asunto es la identidad de ambos personajes. Prueben a leer el texto otra vez, pero olvidando que son Hitchcock y Truffaut. Mis profesores muchas veces han intentado explicarme conceptos similares, casi todos ellos sin éxito. Primero pensé que era mal alumno, luego descubrí que los que no lo lograban eran malos profesores.

Ahora sé que esos malos profesores eran “complicadores”. También sé que encontrar un buen profesor es casi más difícil que encontrar un buen arquitecto. O un buen escritor.



P.D: Quiero agradecer a la maravillosa compañía aérea Iberia la posibilidad que me dio de escribir este texto en sus instalaciones. Este texto y todo lo demás que me dio tiempo a hacer desde que entré en el aeropuerto de Alicante a las 12h y llegué al de Barcelona a las 21h...

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Publicado el sábado, 15 de diciembre de 2007, a las 10 horas y 15 minutos


[1] Lo curioso es que cuando lo leí a mi me parecio un libro que hablaba de historietas. Y es que las grandes obras son aquellas que hablando de lo concreto consiguen llegar a lo universal.
Comentado por Tyrexito | 08/3/2008 14:03 | www.mauroentrialgo.com
[2] Opino. Que tiene la virtud de hablar de actitudes ante la creación en general. Yo elegí hablar de arquitectura porque quizá sea mi dedicación principal, tú pensaste que hablaba de historietas, y ellos en su momento pensaron que hablaban de cine. Ingeuos...
Comentado por fotocopiado | 11/3/2008 09:13






Ilustración de Toño Benavides
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