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VIAJES DE IDA Y CON VUELTA.. La cama aún supuraba el olor de su sexo.
Se extraía de cada milímetro de ella gotas de sudor de una Cleo que supo hacerme girar de nuevo en una extraña contorsión emocional.

Inevitablemente jodido ahora por su pérdida una vez más y haciendo gala del perdedor que soy volví a su cuerpo, cayendo de nuevo a tumba abierta en una piscina vacía y estampándome contra el fondo que sería de nuevo su ausencia.

Bajamos al cuartucho del bar a trompicones. Rozándonos con las paredes, raspándonos en ellas, sangrando antes de sucumbir. Destrozando la espera que nos había mantenido vivos. Respirándonos como única posibilidad de cerciorarnos de que era verdad. Que íbamos a follar de nuevo, que estábamos allí y que eso era más cierto que cualquier otra cosa en este asqueroso mundo.

Llegó al bar con su melena pelirroja para hacer que rompiera dos vasos al verla, que dejara el café quemarse y derramarse. Para hacer voltear como un resorte a Susana la Bohemia de su tranquila esquina. Para que el puto repartidor de Tanqueray entrara justo en ese momento mirándola como si hubiera abierto por un momento la puerta del cielo.

Y allí estaba ella. Con su bolso. Sus tacones. Sus promesas de nunca jamás y su carmín rojo que pronto sería el color de mi polla.

-Eddi Vansi, no torpees de esa manera. No eres ningún principiante.

Y la muy zorra sacó un cigarrillo y se lo encendió. Así, sin más, saltándose todas las normas que dicen que no, en algún sitio, a alguna que otra cosa.

-Dame un cenicero, ¿o quieres que eche la ceniza al bolso?

Su sonrisa siempre me ha parecido el oásis que me salvaría en esta vida y que sería el bonus extra para la próxima.

-Claro Cleo- alcancé a balbucear como un primerizo en estos menesteres- ¿qué te trae por aquí?

Me miró despacio, perdiéndose en mis ojos cansados de verlo todo, incluso a ella.

-Aquí me traes tú. A cualquier otro sitio, cualquier otro hombre.

Nunca sé qué decir ante las verdades absolutas que salen de esa boca que es el mejor pecado que encuentro en el que poder estrellarme.

-Termina y cierra cariño.

Y como un jodido autómata, eché a los clientes del bar que solo eran dos y que llevaban allí todo el día. Susana me miró condescendiente sabiendo que iba a caerme de nuevo para no levantar en un tiempo. El otro cliente, se llevó de recuerdo las piernas de Cleo para su paja nocturna oculto bajo la sábana que también tapaba a su mujer.

Cerré la persiana decidido. Nos quedamos dentro. La miré con la misma intensidad que miro siempre a ese diablo encarnado en profecía de todavía.

Mi paso se hizo firme. Llegué a su taburete y abrí sus piernas con mis dos manos. Apretándolas, con fuerza.

Joder Cleo, joder. Me vuelves loco.

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Publicado el lunes, 4 de marzo de 2013, a las 1 horas y 23 minutos


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[1] De vuelta. Vansi, siempre Vansi!!!
Comentado por Jan | 05/3/2013 20:04 | http://janhuxel.wordpress.com/
[2] Mentiras y memorias. ¿Todavía no convertiste en libro este blog?
Comentado por Lucía | 23/3/2013 13:18
[3] nice. it is very informative stuff.thanks for sharing this






Ilustración de Toño Benavides
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