www.bestiario.com/tigresa

17 DE JULIO. ¿Sueño despierta? Nos encontramos en el ascensor, bajando: cuando se abren las puertas está dentro, hablando por teléfono. Dudo, pero entro. Bajamos los dos solos. En la quinta planta entra un mensajero. Cuelga el teléfono en la segunda, cuando volvemos a quedarnos él y yo. Antes de que se abran las puertas de la planta baja, me mira, sonríe y me invita a un café. Salimos juntos, como dos compañeros, pero pasamos de largo, no entramos en las cafeterías de los alrededores. Después de muchos meses, charlamos. Del calor, de sus críos, de mis cosas. Nos ponemos al día en cuatro o cinco manzanas. Entramos en un bar de copas. Dos cervezas. Otras dos. Y dos más. Parecemos dos colegas, pero no nos rozamos. Suena su teléfono. Sale del bar. Bajo a los servicios. Cuando salgo, me lo encuentro en las escaleras. Me quedo abajo. Desciende despacio. En el penúltimo escalón hace como que va a tropezar… y salta para abrazarme. La jugada le sale bien, casi... No ha cambiado: se pega un coscorrón con una viga. Me encanta. Se frota la cabeza. Le dejo que se agache, para enseñarme el chichón, pero, como era de esperar, se aprovecha, me agarra el culo y se lanza a por mis tetas. La postura, la verdad, es bastante ridícula, pero me pone muy cachonda, tengo un pulpo encima. Entre empujones y sobeteos, acabamos en el baño de chicas. Sigue abajo, cada vez más abajo. Consigue, arrodillado, bajarme los pantalones. Me devora con ansia mientras pierdo la mirada en el espejo. Me agarra las nalgas, me muerde, me lame, mete la lengua hasta que no lo soporto más. Me corro. Se queda ahí abajo, agarrado a mis piernas.

Publicado el viernes, 18 de julio de 2008, a las 1 horas y 54 minutos

25 DE MAYO. A pesar de todo, debería contar esta historia ya. Pero ahora mismo, de una sola tacada. En un párrafo. O en una canción. Es una historia corriente, un blues barato que nació y murió en un bar de copas, como si no hubieran pasado meses y meses entre la primera noche y la última: yo con el mismo vestido y él, ahora caigo, igual de borracho. Podría cantar, en plan Sabina, que el azar se parece al deseo. O, como Quique González, que fuimos kamikazes enamorados. Pero yo no canto. Prefiero bailar.

Publicado el domingo, 25 de mayo de 2008, a las 2 horas y 23 minutos

27 DE JULIO. Me ha explotado. En las manos. Y en el corazón. El cuento de hadas, trufado de ilusiones y placeres, se ha convertido en un melodrama chungo. Ha durado seis meses. Me toca seguir, seguir como si nada, seguir trabajando cerca de él, cuando vuelva de las vacaciones le saludaré como a cualquier otro, le miraré como a cualquier otro, hola, buenas tardes, hasta mañana, poco más, nada más, si entro a su despacho no posaré la mirada en el retrato de su mujer y sus hijas, ni tampoco en sus ojos, no me acercaré para olerle, jamás le tocaré ni dejaré que me roce, será uno más.

Publicado el viernes, 27 de julio de 2007, a las 16 horas y 38 minutos

7 DE JULIO. O cuento lo que me está pasando o exploto.

Publicado el sábado, 7 de julio de 2007, a las 14 horas y 57 minutos

Z. Este diario acaba aquí. Debo comenzar una nueva vida. Aunque seguiré escribiendo. Cuando me adapte a la nueva ciudad donde voy a vivir y al curro que he conseguido, quizá comience otro blog (aquí o en cualquier otro lugar; con este disfraz, con otro o con ninguno, aún no lo tengo claro).

Bueno, bueno, me toca despedirme, y me cuesta. Me ha encantado escribir este diario, me he divertido mucho y también me ha servido para conocerme mejor. Espero que os haya gustado. Gracias por aguantarme.

Publicado el jueves, 6 de julio de 2006, a las 13 horas y 52 minutos

Y. Hay gente que no se arrepiente. Y que siempre avanza, sin mirar atrás. Gente corriente, como yo, ¿cómo tú? Gente que no recula, que si volviera a nacer repetiría uno por uno todos sus actos, que cree que de las meteduras de pata también se aprende.

Yo antes era así. Empecé a escribir este diario muy confiada, muy segura. Bajo un disfraz, pero desnuda, sin pudores. Desnuda, y con ganas de cachondeo. Me gusta hablar de sexo. Me mola contar mis rollos. Me excita recordar cómo me follan. Por eso pensaba que me lo pasaría muy bien contando cómo devoro a mis presas. ¿Era una calientapollas? Quizá. ¿Lo sigo siendo? Tal vez.

Pero he cambiado. Soy otra. ¿La de siempre, la que estaba oculta mucho más abajo del disfraz? No lo sé. Sólo tengo claro que, además de una tigresa, soy un huevo de cosas más. Este disfraz ha encogido. Se me ha quedado pequeño. Las tigresas no se comen las uñas.

Publicado el martes, 4 de julio de 2006, a las 0 horas y 27 minutos

X. Soy optimista. No puedo evitarlo. Por eso no me deprimo. Aunque la situación me parezca deprimente no me deprimo. Jamás. Aunque estos cinco últimos años me parezcan una apuesta fallida. Cinco años empollando para nada, o para casi nada: tendré un título y poco más. Lo que he estudiado aquí no me interesa. He tardado mucho en darme cuenta, pero ahora no dudo. También mis relaciones con Jaime, sobre todo con Jaime, y con gente como Kepa o Nico, han sido un fracaso. Eso es lo que hay. Si no, estaría aún con alguno de ellos, ¿no?

Pero soy optimista, repito. Quiero pensar que todo esto no es más que un rodaje, un aprendizaje. Estas caídas me servirán para algo. Ojalá.

Las cuatro de la madrugada. Día eterno, para olvidar. Como tantas otras cosas.

Ahora me meteré a la cama. Sola. Pero con mis recuerdos. Ya me he desahogado. Ya sé lo que quiero. Ya me he comido suficiente el tarro. Ahora intentaré dormirme. Sola. Desnuda. Conmigo, y con mis recuerdos. Me voy a masturbar. Quizá sin prisas, rondando al placer con calma. O tal vez con rabia, frenéticamente en busca del orgasmo. Y mañana ya veremos.

Publicado el jueves, 29 de junio de 2006, a las 3 horas y 58 minutos

1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 >
Ilustración de Toño Benavides
L M X J V S D
1 2 3 4 5 6
7 8 9 10 11 12 13
14 15 16 17 18 19 20
21 22 23 24 25 26 27
28 29 30 31
  
  





Bitácoras de Bestiario.com:
Afectos Sonoros | Cómo vivir sin caviar | Diario de una tigresa
El mantenido | El ojo en la nuca | Fracasar no es fácil
La cuarta fotocopia | La guindilla | La trinchera cósmica
Letras enredadas | Luces de Babilonia| Mi vida como un chino



© Bestiario.com 2004
bestiario@bestiario.com

Un proyecto de TresTristesTigres